El viajero

El viajero

lunes, 30 de noviembre de 2015

PUNTO DE PARTIDA

MI PRIMER VISTAZO


Me he hecho una primera impresión de esta experiencia del máster como un viaje en barco lleno de personas interesantes. No sé si alcance a conocer a todas las que quisiera, pero estoy agradecida por aquellas con las que me he cruzado hasta ahora. Creo que aunque al principio puede parecer intimidante y el destino lejano, hay guías excelentes, y muy gentiles, que nos llevan paso a paso. Por eso creo confiadamente que llegaremos bien al destino, y que hay muchas aventuras interesantes por vivir.

MI MALETA

Vengo de muchas partes y de muchos tiempos. Tiempos de enseñar la lengua de la cual me enamoré, el francés, a estudiantes universitarios, y a unos pocos que enloquecían por aprenderla. Luego vinieron tiempos de educar a tres pequeños desde las destrezas más básicas hasta los valores más elevados, haciendo uso de toda la magia y la creatividad que exige ser una maestra constante. El arte, la imaginación y la lectura fueron los pilares de esta época tan rica y llena de alegrías, extenuante y emocionante como una montaña rusa.
Algunas de las mejores herramientas que recogí en mi maleta en aquel tiempo de docencia fueron los talleres de didáctica de lengua con apasionados de la Alianza Francesa, una combinación perfecta de lo informal y lo excelente, lo práctico, lo planeado y lo improvisado. Y por supuesto, el contacto diario con los estudiantes, exigentes, curiosos y dispuestos a todo. Pero eso fue hace mucho tiempo. Lo que tengo más presente son mis tiempos como traductora que han impreso en mí la búsqueda constante de la excelencia, el aprecio por la belleza de la lengua, y el cuidado en el ejercicio comunicativo.
Ahora me doy cuenta de que uno de los más grandes pilares de la enseñanza de una lengua es la creatividad: presentar contenidos nuevos o conocidos de manera original, conquistar al estudiante con una actitud entusiasta, buscar el lenguaje particular que llegue al alma del aprendiz y no temer lanzarse a hablarlo.
La enseñanza es ese intercambio donde el profesor entrega, el lugar donde se dispone y abre su maleta donde siempre hay algo para dar, y donde el alumno explora a través de esas herramientas una realidad nueva a partir de la cual selecciona, juega, se apropia de una lengua hasta ahora desconocida.

MI MALETA EMPOLVADA, ABIERTA

Estar aquí es mi declaración personal de necesidad. Necesito aprender. Necesito reflexionar. Necesito interactuar con viajeros similares. Mi maleta ha estado guardada muchos años. Necesito desempolvarla, examinar su contenido, dejar o desechar lo que ya no sirve, llenarla de nuevos elementos, aprender a usar nuevas herramientas. Mi reto principal es dejar de dar por hecho mi lengua materna y ser capaz de convertirla en la nave donde otros viajen seguros. Este paso de la lengua que uso de manera tan automática al momento en que me denomino “profesor de ELE” es todavía un misterio para mí. Es el viaje que tengo por delante, y el que revelará más carencias. Me pregunto cómo enseñaré una gramática que es automática en mí y me cuesta explicar. Debo detener esta nave que sé conducir ya sin pensar para explicar cuáles son sus partes y el por qué de cada operación que he llevado a cabo toda una vida. Y así, ponerme en los zapatos del otro que nunca ha viajado en esta nave y que está ansioso por conducirla y lograr a través de ella divertirse, ascender, viajar lejos.
Encuentro de repente en mi maleta una fotografía llena de sonrisas. Como maestra universitaria fui con mis estudiantes como uno de ellos, tan aprendiz como ellos, en el sentido de reconocer mis carencias y avidez de conocer. Sin embargo, veo mucha  convicción en mi semblante, la seguridad de lo que tenía para dar. Porque es más fácil aprender de alguien a quien se admira y se respeta. De hecho, el respeto es para mí la esencia de todo aprendizaje. Ese elemento se queda en mi maleta para siempre. Pero me falta mucho. Apropiarme de mi papel es una de mis metas que se cumplirá a medida que adquiero los elementos necesarios para el desempeño profesional.

CON BOLETO EN MANO, ESTO ESPERO



Tras este viaje, el curso de formación de ELE, espero ser más consciente de los elementos que componen el milagro del aprendizaje de una lengua, nuestro privilegio humano. Aspiro no solo a conservar sino aumentar mi capacidad de maravillarme ante el prodigio de la lengua, y adquirir las destrezas necesarias para impartirla de la manera más relevante, creativa y efectiva posible. Espero lograrlo mediante un trabajo paciente, constante, esforzado. Espero lograrlo gracias a la interacción con la maravillosa red de UNIBA.


PLAN DE RUTA

Sobre un mapa lleno de posibilidades me dirijo hacia un nuevo papel en la sociedad, el de maestra.
Mis objetivos de formación para el programa son:
Desarrollar y cultivar una mentalidad docente, sentirme maestra, apropiarme de mi papel.
Influir y enriquecer la vida otros, en especial mentes jóvenes, a través de la enseñanza del español.
Algunas de mis metas profesionales son:
Acceder a nuevos campos de trabajo, escolares y universitarios, que me permitan intercambiar con otras personas experiencias y saberes.

Tener un título que signifique un logro, un boleto que certifique mi entrada oficial al mundo de la enseñanza profesional y con él a todas las posibilidades que ello se desprenden.
Explorar nuevos horizontes en otros países, más adelante.

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